Los girasoles son hermosas flores que nos encanta admirar en jardines, ramos, arreglos y que han servido de inspiración a numerosos artistas, llenando cuadros, famosas obras de arte, decoraciones textiles, fotografías… Uno de los más representativos fue la serie de pinturas al óleo del pintor neerlandés Vincent van Gogh, para quien los girasoles representaban la luminosidad, la vida y la vitalidad. Reafirmando la creencia popular de que el girasol tiene un efecto positivo sobre el ánimo y la salud, aportando un toque de energía y alegría.
A estas flores comúnmente se les llama “la alegría del verano” ya que, además, es la temporada del año donde lucen su máximo esplendor.
El girasol es un miembro de la familia Asteraceae, que también incluye a las margaritas y crisantemos. Su nombre científico es Helianthus annuus, que proviene de las palabras griegas para sol y flor. En francés se llaman "tournesol" que significa "gira con el sol". Y su nombre se debe precisamente a su característica de buscar los rayos del sol incansablemente.
Esta flor crece mejor en climas cálidos y secos. Son fáciles de cultivar y muy resistentes a las condiciones climáticas extremas, pudiendo sobrevivir en climas secos. Para decorar nuestra casa se aconseja que sean cortados en la mañana, pues los girasoles cortados en la tarde se marchitan más rápido. ¡Interesante, verdad!
Más interesante aún, es que son plantas que pueden vivir hasta 100 años. Son muy resistentes, aunque no suelen vivir tanto tiempo en la naturaleza ya que suelen ser arrancados por el viento o los animales. Pero cuando se cultivan bajo cuidados especiales, pueden alcanzar fácilmente los 100 años. Incluso, algunos llegan a superar los 200 años.








